Cáceres es el último concierto de Kike M en Girando por Salas

Todo lo bueno se acaba, esta gira ha tomado una dimensión muy especial gracias a los conciertos del circuito de Girando Por Salas. Sin esta ayuda hubiera sido imposible dar tantos conciertos con banda en sitios tan dispares.

El cierre de este periplo lo daremos en la sala Boogaloo de Cáceres este viernes 22 de mayo a las 21:00. Y es que pareciera que el destino nos devuelve a esta provincia porque esta serie de conciertos arrancó también en Cáceres pero en Villanueva de la Vera en La Cuadra. Por cierto, dejo aquí el enlace a entradas por si hay alguien al otro lado:

Un proyecto como el mío tiene la suerte de ser versátil y gracias a ello he podido dar conciertos completamente solo o incluso acompañado por una banda y una orquesta sinfónica, pasando por los dúos, tríos y (le robo el nombre a un ciclo precioso de Castilla la Mancha) otras perversiones. Lo cual me hace reflexionar acerca de bandas en las que cada miembro es contingente y lo tremendamente duro que ha de ser salir a tocar fuera de casa. Para mi este ciclo acaba pero voy a seguir luchando para que el formato de banda tenga cada vez más peso. La realidad es que si no fuera por: festivales pequeños (y no tan pequeños) que apuestan por música diferente, ayuntamientos que recuerdan a los Galos de Asterix y Obelix y algún que otro ciclo organizado por gente que ama la música en directo y que no suele ver ni un duro por su pasión por la cultura viva, el formato de grandes bandas no tendría cabida en ninguna parte.

A mi me sigue alucinando ver a 4, 6 7, o 10 personas sobre un escenario cantando y tocando instrumentos que se activan por el impulso de sus cerebros que transmiten la orden a su sistema nervioso para que muevan los dedos, las manos, los pies, para que contraigan o relajen las cuerdas vocales… Música humana vaya. Lo triste es ver que al público ya esto parece importarle entre poco y nada, les da igual que suene una base grabada o una banda friccionando sus cuerpos contra un instrumento y no sé si temer que pronto les de igual que haya un artista de carne y hueso o un aparato moviéndose (que ojo, puede tener su cabida pero para mi no es comparable a lo que entiendo por concierto). Para mi, la música en directo tiene un punto de decir: «empatizo con estos iguales y los valoro porque se han puesto de acuerdo para hacer esto que debe ser muy difícil» ó «conozco los procesos que les llevan a hacer eso y son apasionantes» o´ «me están contando algo en el momento presente con lo que también empatizo aunque nuestros prismas vitales puedan ser dispares». Supongo que el nihilismo generalizado hace tiempo que dejó atrás todas estas reflexiones.

El caso es que nosotros lo que hacemos es friccionarnos contra los instrumentos y deseamos que la gente se friccione entre ella mientras lo hacemos, que las ondas de sus cuerdas vocales fruto de la pura intención de cantar se arremolinen hasta los oidos de cada ser sentipensante que allí es y está. Madre mía, que asquerosamente jipi me ha quedado esa última frase… pero creo que en el fondo (sin ser tan pedante) es lo que pienso que importa de la música en directo y lo que ha de valorarse.

En fin, que mañana toca Cáceres y hasta que me aburra allí estaré dando rienda suelta a la expresión de las emociones en un breve lapso de mi poco tiempo, sumando pequeños tiempos (que son el mismo) con otros animales trastornados.

Mucho amor